Cantidad de porciones:
4
Tiempo de preparación:
40 minutos
Ingredientes:
1 Kg. de picada de pollo, 150
g. de panceta ahumada en fetas, 150 g. de ciruelas
descarozadas, 4 cdas. de pan rallado, sal y pimienta a gusto.
Modo de preparación:
Mezclar la picada de pollo con
el pan rallado, condimentar con sal y pimienta.
Colocar sobre la mesada un papel blanco o de aluminio,
luego distribuir sobre el mismo las fetas de panceta una al
lado de la otra, colocar por encima la picada de pollo
estirando la preparacion como si estuviera untando un pionono.
Cubrir con las fetas de panceta
restante y colocar las ciruelas en un extremo.
Enrrollar formando un arrollado, luego colocar en asadera
aceitada y cocinar unos 25 minutos en horno moderado. Una vez
cocido, retirar y cortar en rodajas. Servir acompañado con
pure de manzana.
Información Nutricional por porción:
Calorías: 710 , Hidratos de carbono: 54 g., Proteínas:
63 g., Grasas: 27 g.
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Cantidad de porciones:
4
Tiempo de preparación:
40 minutos
Ingredientes:
4 Pechugas de pollo sin piel, una
tajadita de manteca, 1 bandeja de queso en rebanadas (200 g.), 1
cucharada de aceite, 1 limón grande, 2 manzanas, 4 rabanitos, 2
tomates, unas hojas de lechuga cortada en juliana y una lata de
arvejas, sal y pimienta a gusto.
Modo de
preparación:
En Buenos Aires llovía...Cómo
extrañaba el Poeta el manzano, el limonero, las verduras de su
huerta...
Bullicio de las gallinas, el jardín con flores frescas,
llegarían dos amigos, entonces regresó ella, con su bolsita de
COTO para preparar la cena.
Cuatro Pechugas de Pollo dispuso en una asadera, bien rodeadas
de gajitos de unas manzanas reinetas. Mientras aquello se asaba
en aceite y en manteca, preparó la guarnición de tomates,
lechuga y arvejas en una fuente coqueta; y con cuatro rabanitos
cortados de tal manera que dieron su nota roja como cuatro
flores bellas.
De un lindo limón dorado ralló la cáscara nueva.
Cuando estuvieron a punto las pechugas, quiso ella cubrirlas con
queso fresco que sacó de una bandeja.
Espolvoreó ralladura del limón encima de ellas, y en el horno ya
apagado
volvió a meter la asadera, para que el queso dorara y el rico
limón pudiera dar su fragante sabor a las pechugas dispuestas.
Todo estaba listo ya, y así fue como en la mesa el pollo y su
guarnición alegraron al poeta.
Los cuatro así disfrutaron los sabores de la huerta, y dando
gracias a Dios fue transcurriendo la cena. |